¿Qué es la psicoterapia?

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Psicoterapia“No gracias, no creo en la psicoterapia”, “venga va, lo solucionaré hablando con alguien”, “no estoy loco como para ir al psicoterapeuta”, “pero ¿puedo solucionarlo todo en tres, cuatro sesiones?”

Son solo algunos de los muchos comentarios que escucho una y otra vez sobre la psicoterapia y que nos hacen entender la visión distorsionada que la gente tiene de ella. Por este motivo decidí escribir este pequeño artículo para aclarar algunos puntos y desmentir falsos mitos.

La psicoterapia no es “charlar”, no es magia, ni una creencia religiosa que te lleve a preguntarte si crees en ella o no, la psicoterapia es una ciencia que se basa en estudios e investigaciones que demuestran su eficacia. Por lo tanto, es una ciencia en continua evolución, que va de la mano de la neurociencia y de los nuevos descubrimientos en este campo.

El verdadero nacimiento de la psicoterapia llega a finales del siglo XIX con Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis. Freud introdujo la idea del inconsciente, el trauma infantil y los mecanismos de defensa, desarrollando el método de asociación libre para ayudar a las personas a explorar sus pensamientos ocultos.

A partir de ahí, la psicoterapia ha evolucionado hacia diferentes enfoques, siendo los más comunes los siguientes:

– Psicoanálisis y Psicodinámica, que exploran el inconsciente y el pasado para comprender el presente.
– Cognitivo-Conductual (TCC), que trabaja sobre los pensamientos y conductas para modificarlos de forma funcional.
– Gestalt, que valora el “aquí y ahora” y la conciencia de la experiencia vivida.
– Análisis Transaccional, que ayuda a comprender las dinámicas internas y relacionales, y los roles internalizados.
– Bioenergética, que integra cuerpo y emociones a través del movimiento y la respiración.
– Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares (EMDR), que es especialmente eficaz para tratar el trauma gracias a la estimulación bilateral del sistema nervioso.
– Sistémico-Relacional, que trabaja sobre la dinámica familiar y de pareja.

Por tanto, la psicoterapia es una especialidad de la psicología clínica a la que solo tienen acceso psicólogos y médicos habilitados para ejercer.
Esto significa que los psicoterapeutas siguen una formación rigurosa que dura unos diez años y aplican técnicas validadas por la comunidad científica.

En la sesión, el espacio está íntegramente dedicado a la persona que cuenta su historia, explora experiencias y emociones, adquiere herramientas para gestionar sus dificultades y descubre nuevas perspectivas. Dependiendo de la orientación seguida por el terapeuta, el trabajo puede centrarse en el análisis del inconsciente, en la modificación de pensamientos y conductas, en el crecimiento personal o en la dinámica relacional.

A pesar de los diversos enfoques, la psicoterapia tiene un único objetivo: ayudar a las personas a vivir una vida «autónoma», es decir, con conciencia, espontaneidad e intimidad auténtica, a través de dos pilares fundamentales, la comunicación y la relación terapéutica.

En resumen, la psicoterapia consiste en un proceso de tratamiento destinado a ayudar a las personas a comprender y resolver problemas emocionales, psicológicos y conductuales que persisten en el tiempo.

No siempre hace falta tener un problema importante o sentir que hemos tocado fondo para decidir iniciar una psicoterapia. A veces el motivo para iniciarla puede ser el deseo de conocernos mejor, explorarnos, descubrirnos.

Y por eso me gusta pensar en la psicoterapia como un viaje de consciencia y transformación, una oportunidad para cuidarse y construir un bienestar más profundo y auténtico.

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